19 febrero, 2020

El equipo de Luis Enrique jugará la final de Copa después de que el Atleti le dejara completamente en «pelotas» ante su propia afición.

El hecho de que el Barcelona se haya plantado en la final de la Copa del Rey, por cuarta vez consecutiva, no debería servir a sus aficionados, ni al club para ocultar una preocupante evidencia. El conjunto de Luis Enrique está muy lejos de ser un equipo fiable, su inconsistencia le hace ser vulnerable. El aficionado culé (me dirijo al hincha sensato), sabe que solo Messi es capaz de ofrecerle seguridad. Sin Leo es difícil que ese aficionado pueda dormir tranquilo y soñar despierto.

Todo lo demás tiene un carácter difuso, discontinuo, peligroso, falso, como si fuera de cartón piedra. Tengo la impresión de que el Barça ha empezado a parecerse a su entrenador en las ruedas de prensa. Es decir, vive a la defensiva, refleja demasiada inquietud, le incomoda la «obligación» de tener que responder a ciertas preguntas. Hoy por hoy, el Barcelona es un equipo perdido en un bosque donde la luz de Luis Enrique no penetra. Pese a ser finalista hay demasiada oscuridad.

El Barça está entregado a la eficaz brújula de Messi. El jugador es el camino, el entrenador, la piedra. Los azulgranas jugarán la final de Copa después de que el Atleti le dejara completamente en «pelotas» ante su propia afición. Los tiempos han cambiado y esa afición acostumbrada a que sea su equipo el que vaya desnudando al rival de un modo incontestable, tiene razones para dudar.

Las sensaciones y el juego desplegado indican que el Barcelona ha perdido su estética, la magia que le diferenciaba del resto. ¿Quién ha desinstalado el cable por el que fluía un toque de balón lleno de agilidad y gracia? ¿Hasta qué punto la «MSN» reduce el sentido colectivo de un equipo donde todos sonreían y ahora son tan pocos los que disfrutan?

Creo sinceramente que Luis Enrique debe revisar los videos como dijo ayer en la rueda de prensa, sentarse tranquilamente y reflexionar. Debe citarse consigo mismo sin que una genialidad de Messi le anime a cancelar la cita. El entrenador del Barça debe entender que colocar a André Gomes como mediocentro, es «hacerle un feo» a la filosofía futbolística del club que le contrató con el propósito de prolongarla.

La urgente reflexión puede llevarle a descubrir que Sergi Roberto es tan buen jugador, que quizás abonarle a una posición que le genera más sufrimiento que placer, es una falta de recursos tácticos del cuerpo técnico. Luis Enrique necesita darle al botón de pausa y rebobinar antes de seguir llamando rotaciones a ciertos «inventos», que no son más que un juego peligroso y desconcertante.

Una cosa es innovar (algo que hizo Guardiola de un modo magistral), y otra cosa es querer ser un descubridor de todas las Américas del fútbol. Este último título tan solo le perteneció a Johan Cruyff, que desde quién sabe qué lugar, estará simplificando todos los problemas de juego que viene arrastrando el Barça.

¿Qué haría Johan?, se pregunta Guardiola cuando soplan aires difíciles. ¿Tiene Luis Enrique la suficiente capacidad para no creerse Cristóbal Colón?, esas son mis preguntas. No es difícil imaginar que el regreso de dos valores seguros como Busquets e Iniesta, puede retrasar esa cita que tiene pendiente el entrenador con su Pepito Grillo.

Mientras tanto, Messi sigue siendo el faro que alumbra la navegación del Barça y como todos los faros, vive en soledad. Él es feliz jugando al fútbol, pero no es ajeno a todo lo que pasa en su equipo. Sabe que sin su inspiración el Barça solo sobrevive, la afición no respira y, a Luis Enrique le ha entrado un ataque de entrenador en medio del bosque y no es capaz de salir.

José Joaquín Brotons

Tweets recientes

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR