19 febrero, 2020

El capitán de la nave, dirigiendo a sus grumetes mediáticos, hizo lo inconfesable por viajar a Vigo y presionar a todas las instancias para jugar el partido.

Ha sido un fin de semana divertido, aunque el Real Madrid no haya disputado partido de Liga. Quizás esa ha sido la causa que ha provocado el jolgorio nacional, el esperpéntico “señorío” protagonizado por los dirigentes de Concha Espina. Lo que ha quedado en evidencia es que el Real Madrid no tiene un portavoz oficial y que son sus medios afines y sus periodistas espartanos, la “Brunete mediática”, los que actúan de portavoces al dictado de los mensajes e intereses del presidente.

La seguridad no era el tema de debate, lo único importante parecía ser que Balaídos es un estadio que se derrumba por unas “pequeñas ráfagas de viento” y que el alcalde de Vigo no es nadie para suspender un partido. Es más, ha sido señalado como culpable por tener el estadio en ruinas. Solo faltó en este sainete que la empresa de Forbestino, ACS, se ofreciera a reparar la cubierta dañada, aprovechando la experiencia de Pérez como ingeniero.

El temporal sufrido en el norte de nuestro país, desató la cordura de unos, el indecente egoísmo de otros y la polémica mal llevada por quienes «ni ven ni quieren ver» más allá de sus particulares ventanas. Parece sensato estar a favor de aquellos que asocian la prevención con la medicina, prevenir siempre es mejor que curar o lamentar. Pensar pausado, es mejor que tomar decisiones a toda prisa.

Forbestino y su escuadrón mediático fueron partidarios de correr y correr, sin saber el destino final. Consiguieron alcanzar una meta no deseada, la de un nuevo ridículo que pone el nombre del Real Madrid en un lugar poco plausible, para nada modélico y que define el titular de apertura “El Temporal arrasó al Real Madrid”.

Supongo que ganar una Liga de las últimas ocho disputadas es una realidad nefasta para el “ser superior”. El dato genera demasiado tormento y angustia. Forbestino va a pasar a la historia del fútbol nacional acumulando historietas que viven más cerca de la ridiculez que de cualquier virtud ejemplarizante. El caso es que durante el fin de semana, una vez más, se ha constatado como un club sin portavoz (solo una triste y ridícula nota oficial) ha dejado en evidencia su falta de virtud y decoro.

El Real Madrid quiso jugar en Vigo contra viento, lluvia y marea. El «vendaval» de Forbestino azuzaba a sus hordas escondiendo un interés malsano, mezquino y algo cobarde. Berizzo, ya había anunciado durante la semana, que ante el Madrid iba a reservar a los titulares pensando en el partido de vuelta de la Copa, ante el Alavés. Era el momento para aprovechar la oportunidad frente al equipo que les apartó del triplete.

Una vez roto el dulce sueño del triplete, el equipo de Zidane no puede poner el título de Liga cerca del fuego de la incertidumbre. Dos partidos aplazados son muchos y seis puntos en el aire pueden costar una liga. El capitán de la nave, dirigiendo a sus grumetes mediáticos hizo lo inconfesable por viajar a Vigo y presionar a todas las instancias para jugar el partido. Aquí mando yo, debió pensar Pérez.

Pasamos de un complot urdido por el Celta para regalar los tres puntos al Real Madrid, alineando a sus suplentes, a una inconfesable conjura judeo-masónica-marxista-nacional encabezada por el Alcalde para perjudicar al equipo blanco. El divorcio entre Forbestino y Javier Tebas también fue objeto de debate, quejándose los medios del desastre que significa el mal estado de algunos estadios de nuestra Liga.

Ya nadie recuerda aquella final de Copa, entre el Valencia y el Deportivo, suspendida en el Bernabéu por la tormenta de granizo y la tromba de agua que dejó impracticable el terreno de juego. También se ha borrado de la memoria de algunos el numerito de la portería subida en el camión, pilotado por Cándido Gómez, bajando el Paseo de la Castellana, para llegar al Bernabéu setenta y cinco minutos después de que los Ultra Sur derribaran la original, en las semifinales de la Liga de Campeones, frente al Borussia.

Lo único cierto es que el temporal de vientos fuertes, producto de la naturaleza, se pasa con los días. La falta de decencia y sentido común que le falta a algunos personajes del fútbol, incluidos periodistas, no parecen tener fin.

José Joaquín Brotons

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