28 enero, 2020

Hay que decirle al aguerrido guerrero Simeone que las opciones que tiene el Atleti en la Champions dependerán en gran medida de lo valiente que sea él.

Si hay un entrenador que maneja mejor que nadie la «cultura del victimismo» es el técnico del Atlético de Madrid. Digamos que puede haberse erigido en el principal defensor de los humildes, con dinero. El Capitán General del equipo rojiblanco se siente como «pez en el agua» haciendo que los más débiles piquen el anzuelo que les lanza a través de un lenguaje impregnado de falsa modestia.

Carezco de argumentos para poner en duda su demostrada capacidad de liderazgo, sus enormes virtudes a la hora de pulsar los botones que ponen en funcionamiento todos los factores motivantes. Hay que aceptarlo, casi todos los argentinos les sacan mucha ventaja al resto de compañeros de profesión, en ese apartado. Nadie como ellos para llevar la táctica a terrenos emocionales, nostálgicos o sentimentales. En el caso de Simeone hay algo que empieza a resultar insoportable.

Me refiero a su facilidad para sentirse perseguido por las fuerzas de seguridad del Estado futbolístico. Ha nombrado Ministro del Interior a Pérez y secretario de Estado para la seguridad a Bartomeu. Las fuerzas de seguridad que le acosan son las que a él le convienen en cada momento, según los éxitos o los fracasos.

Cuando el encargado de impartir justicia «mete la pata», Simeone saca del primer cajón de mensajes útiles, su panfleto sindicalista. Es el que utiliza para hacer ver a su parroquia que, pese a su excelente trabajo, es imposible luchar contra la policía que le persigue, sin dejarle vivir.

Cuando su equipo no está a la altura, juega rematadamente mal o gana gracias a una individualidad de su mejor jugador, casi siempre Griezmann, el «Cholo» guarda su panfleto en el último cajón, se encoge de hombros y anima a su secta a darse un baño de realidad con respecto a las aspiraciones del equipo, que no van más allá del tercer puesto. Así es Simeone, ¿ladrón o policía?, según le convenga. ¿Humilde o soberbio?, dependiendo de cómo haya sido el resultado.

Al terminar el partido de Copa, en el Camp Nou, el “Cholo” afirmó sin ruborizarse y poniendo cara de víctima que «tenía claras las razones por las que su equipo tiene más opciones en la Champions que en la Liga o en la Copa». La afirmación tuvo un efecto rebote inmediato entre su guardia mediática pretoriana. El mensaje subliminal dejaba entrever que el Barça había alcanzado la final de Copa por los árbitros. De errores propios y fallos en el lanzamiento de penalti, ni una palabra.

El tiempo pasa inexorablemente y peino canas. He aprendido que una de las cosas que mejor funcionan en el mundo del fútbol es la desmemoria. La gente se olvida de lo que quiere y a veces de lo que puede. Tal vez el Simeone «sindicalista» haya perdido de golpe la memoria. Alguno de nosotros no.

Me voy a permitir decirle al aguerrido guerrero Simeone que las opciones que tiene el Atleti en la Champions, dependerán en gran medida de lo valiente que sea él, futbolísticamente hablando. La final de Milán la perdió por no ser demasiado atrevido. Por mucho que se empeñe en parecer un perseguido, no siempre la policía tiene la culpa. Hay obsesiones que dejan al descubierto la verdad.

Ni la frase que pronunció en el verano de 2015: “Veo la próxima Liga peligrosamente preparada para el Real Madrid”, ni la última: “Felicito al Barça por manejarlo todo muy bien”, tienen más valor que poner en marcha el ventilador, esparcir la porquería y que cada uno descifre el olor que más le convenga.

José Joaquín Brotons

Tweets recientes

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR